eco y corazón

No sé cuánto duró ese encuentro. Podía sentir su corazón, su respiración y sus músculos. No me soltó ni lo solté. No podía resistirme a esa fuerza invisible que nos sostenía en el aire, como el viento. Y era extraño... un espíritu desconocido en un abrazo hondo, que a pesar de la estrechez y el contacto, estaba mas allá de cualquier piel y de cualquier abrazo.
roja
de algún recuerdo intergaláctico
0 comentarios