el regreso de Inti

La vigilia se hace ruego y los fieles piden a Inti, el sol, su regreso. Para que comience a iluminar los días que son su reino. Para que fecunde a la Pacha Mama nuevamente y la vida se abra curso a través de su vientre de generosa fecundidad.
En el sur del sur, la fiesta se conoce con el nombre de Hué Tripanto, y es un período en que la nación mapuche agradece, se purifica y hace rogativas de sanación en las gélidas aguas de sus ríos y lagos de deshielo, bregando por un buen año en el que Antú sol, la tierra Mapu y el padre del cielo Huenu Chao, se acordarán de sus hijos patagónicos.
Los antiguos sabían leer el firmamento y conocían los efectos de la rotación terrestre. Tenían registro de los solsticios de invierno y verano y eran concientes de que a partir de mediados de diciembre, las horas de luz de cada jornada se iban acortando lentamente, hasta llegar al día más breve del ciclo, en junio. Esta fecha marcaba el inicio del año nuevo agrícola, en el marco de un calendario solar muy bien desarrollado.
El dominio español en América, prohibió ésta, entre tantas otras celebraciones. El Inti Raymi y el Hué Tripanto, se convirtieron en Corpus Christi y en San Juan el Bautista, aspirando a desterrar a los demonios paganos. Pero la memoria colectiva es insurgente. El amor a la naturaleza es salvaje. La identidad es una huella imborrable en el brillo de éste cielo clandestino
Feliz año nuevo
rojAmhieL
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