prueba 2936...
estoy intentando
un olvido
que me pesa
que me tienta
que me duele
estoy intentando
un espacio
que era mío
y se desvaneció
estoy intentando
un presente
que diluya
mis huellas
cada paso
que doy
mhiel
estoy intentando
un olvido
que me pesa
que me tienta
que me duele
estoy intentando
un espacio
que era mío
y se desvaneció
estoy intentando
un presente
que diluya
mis huellas
cada paso
que doy
mhiel
Hay días en que estoy sin estar en todas partes.
Cumplo con mis funciones vitales, mis rutinas, mis obligaciones, pero el alma permanece desdoblada y siente y palpita y vibra, en otra dimensión.
Creo que aprendí a hacer eso cuando era muy chica y me dejaban sin salir por alguna mala nota en la escuela, o me obligaban a asistir a algún evento insoportable.
Después, fui extendiendo la flexibilidad de ese manto virtual a otros espectros, y me escapaba de los sermones aburridos, de las quejas permanentes, de las reuniones de trabajo, de las conversaciones en muchedumbre o de la nada.
Me acuerdo de haber sido un problema para mi madre y alguna vez vistiamos al psicólogo, que la dejó tranquila argumentando mi "normalidad".
Tal vez, lo que nunca dijeron los especialistas, es que la imaginación me salvó de mis fantasmas más crueles, me vio caminar al margen de la alucinación sin tambaleos y me arrojó fuera de las fauces del suicidio.
Seguramente la fantasía es otra cara de la realidad que se resiste a aceptar lo imposible como meta, o quizás es el antídoto que merma la rutina, para que el mundo se vuelva transitable y encontremos una razón palpable para permanecer...
Hay días como hoy, en que no estoy ni soy, en ningún lugar.
mhiel
Leíamos La Ilíada para un examen y se me quedó grabada la voz de Aquiles y el consejo que le dio a Patroclo... "No desperdicies tu vida peleando para un imbécil"
Aún el guerrero se enfrenta a sus NO, pero a veces me pregunto...¿por qué tantos?. Y creo que yo tendría el ejército más poderoso reclutándolos a todos. Sin embargo los dejo ir después de pronunciados.
El NO puede liberarnos, puede apartarnos de esa lucha perdida, del tiempo inútil y del poder en manos del idiota.
Cada NO, sabe distinto, pero el mismo sabor penetrante se pega a la piel de quien lo invoca.
El NO se ha convertido en un aliado demasiadas veces y en un tirano... que me acota el territorio y me va dejando sola, en un mundo aglomerado.
No sé si hubiese sido buen guerrero. No lo creo. Mis batallas no son mármol sino arena y la victoria, lleva el áspero color de las cenizas en el viento ... que se va.
mhiel rojA
La Plaza de ayer y la historia, convergen en círculos inmunes al paso de los siglos. Todos los colores políticos transitaron esas calles, todas las derrotas se lloraron sobre ese suelo y alguna victoria, habrá quedado vibrando en el eco de esas sendas.
Los que alguna vez acudimos a sus citas, sabemos a flor de piel lo que está escrito en cada piedra y cada baldosa. Y ese sentimiento no puede ser diferente al de los ciudadanos de ayer, ese mayo de 1810. Porque hoy, nuestra Historia nos devuelve un reflejo casi idéntico....
Las monarquías se llaman bancos mundiales
Las colonias, somos los países endeudados
Los monopolios son multinacionales
Nuestros políticos simulan ser cabildantes
Y en la calle y en la plaza... el pueblo sigue siendo pueblo y seguimos siendo los mismos. Los que hacemos girar la rueda de la vida, los que regamos el campo, los que aramos los surcos... con la pala, el cucharón o la tiza... Los que estamos afuera viendo... detrás de las arcadas y galerías coloniales, o detrás de los vallados metálicos y cordones policiales en el siglo XXI...
Si la Historia es circular, en algún punto debiéramos corrernos y observarla de lejos, para sentir de cerca, para no repetir, para no reincidir, para no caernos mareados ni enceguecidos. Y si hay algo que sí vale la pena aprender, con ojos y corazón de enamorado, de aquel día 25... es el espíritu, la idea, la acción, de no esperar las soluciones servidas, de decidirse y hacer, de ensayar y equivocarse y levantarse, para volver a hacer.
La revolución que necesitamos está en cada uno de nosotros, en cada propuesta y cada solución, en cada gesto autónomo y solidario, en cada decidir y caminar... Porque somos el mayo de nuestra historia viva, y esta vida nos reclama todavía... las manos unidas para dibujarle el camino
De JUSTICIA, DEMOCRACIA y LIBERTAD....
rojAmhel
sin escarapela
Si quisiera
tengo tantos motivos para profesar el fundamentalismo, que hasta mi yo más libertario me eximiría de culpas. Sin embargo, hasta hoy me había escapado de la infancia, de los mensajes sin palabras que se graban a fuego en la conciencia.
Hasta hoy me había olvidado del nacionalismo de Kamel
de la rabia de Merched
del miedo ancestral en los ojos de Rosalba
de la lucha diplomática de Cristina en la OLP
Y había simulado que el mundo no es bipolar, que se puede construir sin buenos y malos, que las personas pueden construirse a sí mismas sin venganzas.
Pero hoy hay tantas nubes en mi cielo, que necesito detenerme a re pensar
Rawan
era una refugiada
porque ya no le quedaban paredes
ni techo
ni casa
Rawan
era unos ojos negros
porque la vida
se los había teñido
de muerte
Rawan
era palestina
porque las fronteras parcelan el hambre
alentando
el exterminio
Rawan
era dos balazos
porque sus pies en la mira
caminaron la calle
del verdugo
Rawan
era una golosina en el puño
porque la ilusión
puede más
que la sangre
Rawan Abu Zeid
tenía tres años
Jamás supo lo que era un misíl
ni abrió fuego contra nadie
Hamas o Likud
Palestina o Israel
Árabes o Judíos
Y entre los dos la bestia
siempre insatisfecha
del Imperio
Hoy vuelve a hablar la voz del abuelo y dice:
ALA AKBAR
y si existe
.
no está ni con los unos
ni con los otros
porque
es otro charco rojo
en el suelo
de nadie
...
mhel
Señor M
Volví a leer tus pocas líneas mil veces desde entonces.
Sombras lánguidas de tu esencia de huracán, en montañas grises de letras que se pierden.
Volví a buscar el espectro de las horas que compartimos un noviembre y otro,
en pagano ritual de amor sin puerto, anuncio o despedida.
Volví a saberte abrazo y vendaval
y ya no sé...
qué voy a hacer de mí
cuando te crea
cuando te toque
cuando te escuche
qué voy a hacer de mí
si ahora, en la distancia
te hago materia
si ahora, en la nada
te necesito...
qué voy a hacer de mí
cuando te quiera
cuando te espere
cuando te sienta...
( mas ) sin las barreras
remotas, del tiempo...
rojamhieL
Quizás porque, no soy un buen poeta
Puedo pedirte que te quedes quieta
Hasta que yo termine estas palabras.
Quizás porque, no soy un gran artista
Puedo decir tu pintura está lista
Y darte orgulloso este mamarracho.
Quizás porque no soy de la nobleza
Puedo nombrarte mi reina y princesa
Y darte coronas de papel de cigarrillo.
Quizás porque soy un mal negociante
No pido nada a cambio de darte
Lo poco que tengo mi vida y mi sueño.
Quizás porque, no soy un buen soldado
Dejo que ataques de frente y costado
Cuando discutimos de nuestros proyectos
Quizás porque, no soy nada de eso.
Es que hoy estás aquí en mi lecho.
de Sui Generis-
* * * * * * * *
Hace mucho
me gustaba soñar
que una declaración así era posible
me gustaba creer
que la vida podía amoldarse al hueco de mis manos
me gustaba imaginar
que el amor era más que una sombra difusa entre los árboles
Hace mucho
yo cantaba esa canción
Hace mucho
tanto
demasiado
y la ilusión
se fue
.
mhiel
el límite
entre la derrota y la desidia
es
un murallón desierto
sin promesas
ni horizontes
flameando indiferentes
al adiós
...
rojA
ida
La tristeza...
es una sombra inevitable
reclinada en el umbral de la vida .
Como un faro que anuncia
lo sinuoso y agitado
del maremoto que a veces
llamamos existencia...
y otras pocas,
destino.
Y no hay nada
que pueda con ella
...
rojA
*******************************************
vuelta
usted
musa de todas las brújulas de los destinos
no renuncie
estamos cayendo
cotidianamente
por un tunel vertical
tajado de manos que se nos abren.
Usted
señora de las flores
dueña de la razón de ser
testigo de la boda de los árboles
ingenuo yo
le digo algo:
estamos haciendo cola
en las vias del destino
esperando el tren amortajado
para que nos devuelva
a los úteros celestiales
Pues esto no os servirá
señora mia
por que?
pues porque solo soy un gato
que lee
y cae
y observa las uñas abandonadas en un texto impulsivo
a meditar pues
que la inevitable mistica de los horizontes
siempre os acompañara..
Juan Xiet
Poder VegetaL!
"Todos los olvidos se recordarán
al regresar al otro lado del charco.
Besos. Aguanta. MMM."
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Que aguante, es como pedirle al volcán que retroceda la lava, hasta el pie de sus laderas. Pero el tiempo no fluye en esta historia sin crepúsculos, porque me escapé de sus agujas y designios, cuando aposté un imposible a todo o nada y me devolvió en el juego del destino... un tal vez.
Hace tanto... hubiese odiado tu ausencia, cuando era una mujer a la deriva y sin puerto previsible en siglos de navegación.
Hace tanto... hubiese negado saber que hay un nombre escrito en el agua, cuando tengo sed.
Pero aquí, ahora, soy el instante nítido de la gota de sangre que me nutre y el espíritu inquieto de un cariño, enredado en el papel.
Sin planes, ni augurios. Ésta luna es el misterio de un abrazo azul de madrugada
y la ilusión de ser... sólo el secreto, a viva voz
de un presente que a cambio de promesas
despliega
las alas
mhiel
Las brasas de un fuego grande me consumían la noción de tiempo y espacio. El chisporroteo de las llamas se mezclaba al murmullo de unas voces melódicas conversando en lo alto de la trasnochada. Alguien me había cubierto con un poncho y estaba reclinada y cómoda en unos fardos. Me incorporé. Busqué con la mirada un parámetro y recordé que eso era la ruta, el piquete, las personas con las que había compartido el día entero y ahora, la noche vacía del camino.
Cerca de mí había chicos dormidos y mujeres conversando en secreto. Una anciana me palmeó la espalda. No habló pero me acercó un jarro tibio con mate cocido que acepté y agradecí... Hacía frío ahí, al amparo de la nada y las estrellas. El no estaba. Salí a buscarlo envuelta y soñolienta.
Muchos dormitaban. Unos pocos alimentaban la vigilia y me veían pasar como a un fantasma, sin palabras. Una mano amiga me señaló la colina, adivinándome el deseo. Le sonreí y sus ojos desgastados de miseria, se complacieron.
Estaba arriba, refugiado en un dintel de roca, perdido en su cielo de sueños inconclusos y estrellas fugaces, como el tiempo.
Descubriste mi escondite...susurró como una sombra que percibe y despierta.
Perdón...
Vení. Hace frío.... Me aceptó en su espacio, dejando lugar para que me escondiera a su lado. Ahí no se filtraba el viento. Era un sillón de piedra hacia la pantalla de todo el universo. Es el dormitorio ideal...
Si es tu cama... no debería compartirla... Van a hablar de nosotros...
¿Quiénes... las lechuzas... o las estrellas?
de Menta y quebracho (fragmento)
rojA
Ella sabe que rehúso de las conversaciones chismosas, donde todos hablan y nadie conversa, así que esperó a que los demás se retiraran y me propuso caminar hasta casa. Necesitaba confesarse y le pareció oportuno hacerlo conmigo.
Habló pausado y convencida, con el lenguaje universal de la desilusión, condensada en generosas décadas de experiencia vivida.
"Tengo ganas de disfrutar cada día, Mhel...Estoy harta de los tipos de mi edad y sus conflictos...Creo que hay muy pocos que valgan en proporción a los problemas que causan. Y los que hay.....están infiel y condenadamente casados, se acaban de divorciar y buscan quien les lave, planche y cocine, son tremendos mamarulos...o felizmente gays."
Sonreí sin sorprenderme. No está tan errado el parte de situación ni tan equivocada la pobre. Y digo pobre, porque ella es de esas personas que sí espera enamorarse de nuevo y si fuera posible, volver a soñar con el amor.
Le contesté lo más piadosamente que supe, con otra pregunta que era más bien un consejo. "¿Y si obviaras la cláusula que dice:-de mi edad-?"
Se rió mucho, como cuando éramos chicas y nos descubrían en alguna travesura de esas que no conviene mencionar. Le brillaban los ojos y no pudo esperar para decírmelo. "Estoy saliendo con alguien... de 26. El énfasis en la introducción fue para ver si se te contagia mi optimismo, mujer..."
Me quedó el interrogante, porque no tengo prejuicios para nada con nadie, nunca y sin embargo, los reservo todos juntos para mí.
Supongo que será porque necesito no sentir más culpas.
Supongo que no estoy segura y acarreo tantos miedos que no quiero confesar.
Y sigo haciendo de cuenta que estoy bien,
arrimada a la cornisa
y juego a ser equilibrista
o camino zigzagueante por las brasas
siempre hacia el hombre lejano
etéreo
ausente
ocupado
visceral
o equivocado
como un mal de horizontes imposibles, que me apartan al exilio... de mi sol.
mhiel
Extraño el divague de un rincón que ya no existe. PoesiaSalvaje era el espacio más real de la virtualidad cibernética... y se destiñó en el universo o late todavía, cada vez que el oleaje me trae tu "hola" y se vuelve a ir.
La cruz del sur existe, Miguel y a veces... alumbra también en Valencia.
IDA
el aire (el rombo)
Como yo,
Sujeta en el pomo
en la estancia vacía
Apartada un segundo... planea
tu cuaderno de guía
Palabras gruesas, juntas, separadas
en el coral de un cuento
Bendiga la mañana el lastre
de su semilla,
rocíe
descanse en las azoteas de Levante
Dedicar la tarde a ser un punto
en el horizonte,
donde estamos
Convivir en la granada
la cuerda y la ropa tendida
para el baile.
cERO
2007: Viva el ozono.
2008: Sí se que es próximo
2009: Dime tú hasta llegar aquí
********************************
VUELTA
ser
un punto en una esquina...
universo en blanco
de mi cuaderno guía
la casa serena,
estruendoso silencio
de mis gélidas venas
invierno en las pupilas
invento un deseo
titila la noche
en mi ventana abierta
y escribo tu nombre
debajo del mío...
bailan las letras,
púrpura ,un río
de tinta y luz
mece el oleaje
me sumerjo a tientas
voy
el cielo eleva
y me acerca
un poco...
el horizonte
hoy
tuya
una semilla
ROJa
que se pase el vendaval, mi chico del Carmen...
es el arma mortal de los tiranos.
Cortar los vínculos de un hombre consigo mismo.
Coartar la historia de un núcleo con su simiente.
Es lo que busca una picana.
Es lo que anhela una golpiza.
Es lo que insiste una amenaza...
Pero siempre hay un punto en que la flexibilidad del junco se vuelve intransigente.
Es la última gota que decide derramarse y fluir, o detener la travesía para conservar su equilibrio de líquido en suspenso.
El maniatado, en su invalidez sueña que es pulpo.
El amordazado, imagina en su silencio que es el trueno embravecido.
Y el artista, así sale a la vida remontando sus derrotas, desafiando barricadas, desdibujando las fronteras... y resiste
con el alma en una copa
de ambrosía
de sicuta
o hidromhiel...
(de mis reflexiones sobre el taller Arte, Política y Pensamiento crítico)
mamarracho en un cuaderno gris
Un último adiós a la estación volvió a inundarme de aguaceros los párpados.
Era una postal grabada en mi cerebro y un puñal clavado, certero en mi pecho abierto.
No respondían mis pies,
querían hundirse,
enraizarse hasta lo mas impenetrable
de la roca madre y envolverla
y estancarme
y crecer
y ser
y morir allí,
de pie como los árboles,
como los muros,
como los sueños,
como el futuro de otro riel
sin tren...
mhiel
El insomnio me descubrió en rojo amanecer. Era una mañana fría y seca, colmada de brillos y cantos de pájaros. No quise desaprovechar ni un minuto y me arropé bien, para salir a la vida.
Con algunas reservas comestibles en la mochila, dejé la casona y me perdí en los caminitos arbolados de la villa, las quintas de frutales coloridos y el sendero pedregoso que me fue llevando hasta lo mas alto del cerro Triste.
No sé por qué ese nombre. El paisaje desde la cumbre era majestuoso, de campos fértiles arados, de hacienda, de humo en las chimeneas, de trabajo, de viento silbante, de cielo infinito, de águilas y libertades...
Fue una subida lenta y un cansancio merecido que valió la pena. Me aquietó la mente. Dejé que las alas se llevaran mis miedos y que las nubes me colmaran la ansiedad. Estuve quieta... un punto en el centro de lo inmenso, un átomo en el fuego de otro día, que fue igual y diferente a todos los demás.
"El camino hacia uno mismo
es siempre
una marcha en solitario..."
Esa vez, en mi primer cerro, supe que es verdad.
rojA ex-escaladora
niebla
arena
plaza
ruido
calle
el río
pies
mi ventana
secreto
una cama
tu relój
tic
tac
hora cero
el vacío
despedida
otra historia
de ilusión
que se va
...
rojA
Consumimos lo que somos...
podría parecer el título de un informe bio-sociológico, pero en realidad no es más que una conclusión después de mi última pasada por el súper.
En mi recorrida, voy obviando aquello que no puedo pagar, lo que no me gusta, lo que me hace mal... y el predio colosal del mercado me queda acotado a unos escasos metros cuadrados, con mercancías mínimas de subsistencia.
Abstemia acérrima, le sigo de largo a los alcoholes y resto un quinto del almacén. Gaseosas no bebo y se va otro tanto... Ni golosinas ni dietéticos... Congelados, mejor no. Transgénicos, menos...Carnes, sólo la ración apropiada y si no es roja, mejor... Perfumería, poco o nada. Limpieza, lo de siempre...
Después de tanta oferta, mi carrito se nutre con lo esencial y voy tirando de él todo el trayecto, sabiendo que el mundo se diversifica, saturado de promociones que jamás me interesarán.
Y no sé qué comparación vino a nacer en mi mente mientras recorría las góndolas, pero ahí estabas en alguna de nuestras últimas conversaciones, despertándome una sonrisa agridulce.
Yo te decía que no es fácil dar con quien compartir mis horas, y me sugeriste intentar ver siempre algo bueno en cada persona... Pero el hemisferio de lo posible y lo óptimo rara vez se cruzan y a cada paso hay menos probabilidades de que dos surcos paralelos se vuelvan secantes.
Uno consume lo que es, me dije en voz alta convenciéndome. Y soy quizás demasiado austera, probablemente demasiado exigente, tal vez demasiado básica o seguramente demasiado difícil de convencer...
Entonces, ese ticket de compra a cambio de un billete, se convierte en la transacción más clara de un universo al que no sé consentir.
Exceso de publicidad y escasés de contenido. Apariencias producidas, packaging de última generación y demanda estandarizada...
Sigo con mi canasta de mimbre, los despojos difusos de una naturaleza muerta, me contienen con poco, el hambre y la sed. A mi alrededor la vida gira sin rencores. Los dientes lustrosos hacen juego con el platinado de las tarjetas magnéticas y las voces desentonan a coro el compás eléctrico de una sinfonía celular.
Consumimos lo que somos y somos lo que consumimos.En esta galería del deseo no hay grandes opciones para minoristas de a pie.
Cuando el plástico reemplaza una mirada y las palabras se expiden por cospel...
añoro el olor gastado del sol
el calor de un corazón de barro
y la semilla fresca de la autenticidad.
No compro ni vendo humanidad
ni por una noche, ni por un millón
ni por descarte, sorteo o adjudicación...
Mi soledad rehúye el monopolio. Estoy en quiebra y sin embargo, sólo espero ser y consumir... amor.
rojamhiel
Lloró lágrimas mudas, que son mas dolorosas y tardan mas en secarse. Lloró sin prejuicios, sin reproches, sin rencores pero no sin lástimas, porque estaba desarmado y débil, como un pájaro en la mira de alguien.
No sé cuánto duró ese encuentro. Podía sentir su corazón, su respiración y sus músculos. No me soltó ni lo solté. No podía resistirme a esa fuerza invisible que nos sostenía en el aire, como el viento. Y era extraño... un espíritu desconocido en un abrazo hondo, que a pesar de la estrechez y el contacto, estaba mas allá de cualquier piel y de cualquier abrazo.
roja
de algún recuerdo intergaláctico
El frío del sur comenzaba a sentirse y las horas de la tarde ya desteñían el sol. Aunque apenas mediaba marzo, algo en el aire y en el tiempo, adivinaba que iba a ser un año tan crudo como esas frases con las que los políticos llenaban los noticieros de todo el país.
La Patagonia estaba, como siempre, muy lejos de Buenos Aires y sus pretensiones de gran señora feudal, pero esta vez, los caprichosos designios de su egoísmo, habían estirado sus garras con tanta insistencia, que nada a su alrededor quedaría intacto. Las puertas de las oficinas se cerraban imprudentes ante los ojos de los trabajadores que veían caer las cortinas de sus reclamos una a una, sellando sus posibilidades de futuro como un cataclismo sin fronteras.
Gente de todas partes había hecho posible el sueño del progreso dejando atrás sus raíces, para sembrar su semilla en el fin del mundo, y la Tierra del Fuego, esa que se había levantado para ejemplo, ahora ardía de rabia y desesperación, temiendo volver a quedarse sola, como un fantasma viviente. Pero algunos que habían aprendido a amarla, que se habían aferrado a su cielo y a sus aguas, se resistían a perder lo poco que tenían, y luchaban; todavía luchaban para defender su vida encarnada, en cada uno de los puestos de trabajo...
Porque esa mañana, cientos de telegramas de despido, se habían enviado a todos los operarios de una importante planta industrial, que como otras, iba a ceder al avance de los importados libres de impuesto. Y aún no rendidos ante el dios global, hombres y mujeres se habían concentrado para tomar servicio, como cada puntual amanecer, pero éste, con la novedad del acceso denegado. Entonces había surgido la organización desesperada y el campamento, hasta una explicación veraz o una respuesta, pero nadie en todo el día salió a dar la cara ni a justificarse.
Pasaban las horas. Familias enteras preparaban fogones, toldos y alimentos para soportar aquella guardia sin relevos ni plazos conocidos. Adentro, los que quedaban intactos, debatían sus justicias y sus paraqués del asunto. García entre ellos, como encargado de personal, él mismo había escrito cada nombre, condenando al desastre a cientos y como Judas, sentía que cumplía con su deber.
Era un hombre impecable, de esos que son todo deber y responsabilidades, siempre fieles a Dios, el trabajo y la familia; tan prolijo en todo que costaba creer que existiera algo o alguien capaz de brindarle alguna satisfacción. Su vida se debatía entre el hogar y la oficina, cumpliendo siempre encargos y órdenes de sus superiores, supervisando que todo marche sobre sus carriles, controlando que nada haga peligrar esa tranquilidad.
Jamás había conocido la calidez de una charla entre compañeros y mucho menos escuchado las necesidades o las opiniones de sus empleados. Él sólo recibía recados que hacía cumplir al pie de la letra, como el de ese día crucial, que iba a ser el peor de toda su existencia.
Cuando regresó de almorzar, García se sentó en su sillón reclinable y le pidió a su secretaria una taza de té. Mientras la esperaba, cerró los ojos para relajarse un poco antes de retomar su tarea. Sabía que tarde o temprano le tendría que hacer frente a la jauría del portón de acceso, y lo que era peor... a la prensa. Y por algún motivo repentino, recordó su llegada de esa mañana. Se vio en el asiento trasero de su coche ultra moderno, siguiendo los datos del tiempo que le auguraba el chofer. Enseguida aparecieron los rostros amuchados de los despedidos, haciendo gestos y dando gritos que casi no se oían detrás de la coraza blindada de García. Pero no pudo evitar reconocer a los de siempre, entre la multitud...
Pedro Sosa, siempre con su camisa de grafa y la gorra renegrida, encabezaba los cantos de la rebelión. Como delegado sindical, no le había faltado ocasión de visitar un rosario de veces al perfecto, como ese indio de mierda había querido bautizarlo, pero así, a la distancia de los vidrios tornasolados y perdido tras las rejas del portón, no le pareció mas peligroso que un tábano. Era obvio que ese plantel de insaciables no pudiese comprender que el mundo había cambiado, que no supieran de capitales y de ganancias en el mercado mundial, y que no se imaginaran cómo fluctuaban los movimientos de la bolsa en la economía, y que no intuyeran la gravedad del índice del riesgo país por el que circulaban... No eran más que obreros.
Adelante, en ese avance lentísimo hacia el estacionamiento de gerencia, otro hombre pareció implorar una palabra cuando quedó prácticamente colgado del parabrisas delantero del auto. Sus ojos almendrados se clavaron en los de García pidiendo piedad, con un brillo que únicamente marca el vidrioso de las lágrimas.
Don Rosario, el sereno, que tantas noches de frío y ventisca había pasado en vilo cuidando la que llamaba su casa, balbuceaba como un chico. Porque toda su historia estaba ahí, todas sus penas y alegrías, y ahora le estaban matando los recuerdos, el pasado y el futuro. Pero tampoco esa mirada vacía de esperanza, pudo conmover al señor perfecto. Sólo había mirado el reloj, para contar en su mente los minutos que quedaban para llegar puntual a su escritorio.
Ya sobre el umbral de hierro, una mujer, ni joven ni vieja, de esas que la nieve marca como sin tiempo, sostenía un crío entre los brazos y arrastraba otros tantos de su pollera larga. El cabello raído y los rasgos secos, la rebelaron como, la a veces dama de noche y hasta ayer cocinera, Jimena, sin mas nombre. Y tal vez por la imagen de los chicos rodeándola, o por su estampa, o por las ganas prohibidas del deseo, algo se movió en el interior pétreo de García, muy adentro, pero al atravesar la garita de control, todo quedó atrás...detenido, como un borrón en una pintura y como un zumbido en una grabación ya vieja y gastada.
La secuencia de recuerdos se detuvo cuando la secretaria entró con la taza en la mano, y le informó a su jefe que tenía una reunión urgente en la gerencia. De un sorbo se bebió el té y se apuró para llegar al salón de juntas. Se arregló la corbata y se abotonó el saco
Siempre azul. Impecable, García llegó y saludó a los que esperaban. Se acomodó en su sitio de costumbre y se dispuso a escuchar. Era lógico que se acordara qué decir, cuando la prensa los atormentara de un momento a otro.
El ejecutivo principal fue el único orador. Felicitó a su subalterno por su actuación mas reciente en la empresa y le agradeció su excelente desempeño desde siempre. Además informó al grupo, que el estado real de cuentas era alarmante y que se había decidido por unanimidad anunciar la quiebra definitiva. Sin respirar, García no se atrevió a hacer ni un movimiento. Sentía que la adrenalina viajaba por su cuerpo a miles de revoluciones por segundo y pensó que el corazón le iba a estallar, pero siempre inmutable, recibió el sobre que le ofrecían y que iba a cambiar su destino para siempre...
El mismo telegrama elegante que él había confeccionado, que había destruido la ilusión de todos los que pedían clemencia desde hacía horas, días o siglos...Otra vez vio aparecer en su mente a cada uno de esos seres sin nombre que gritaban, pero sin voz, porque nadie quería oírlos. Y pensó que en un rato, apenas cuando juntara sus pertenencias del escritorio, él iba a ser uno más de esos desconocidos.
Entonces creyó entender los reclamos de Sosa, y los recuerdos de don Rosario, y la no vergüenza de Jimena y tantas, tantas otras cosas más. Imaginó a su esposa y a sus hijos, a sus vecinos, a sus amigos y enemigos, y se sintió humillado en lo más hondo, y culpable, y fracasado y solo. Estaba miserablemente solo, con una angustia que iba subiendo desde la raíz, para clavarse en su pecho y su conciencia.
Se dio cuenta de que todo lo había dado por su trabajo leal, su prestigio, y ahora le devolvían nada y no tenía armas para blandir sus reclamos, porque tampoco tenía trinchera donde guarecerse. Él era un hombre de números. A él sí le habían explicado economía y política y administración empresarial y recursos y balances y... palabras, palabras, palabras sofisticadas y en exacto equilibrio racional. Entonces sí supo cómo sentían esos del piquete y la olla popular. Y descubrió que hasta en la desgracia eran diferentes, afortunadamente ignorantes, fuertes, convocantes, lastimeros, se tenían unos a otros mientras que él estaba hueco y a la deriva, como un tronco...
El sol caía sobre el horizonte montañoso como cualquier tarde del año austral, pero esa tarde fue distinta a todas las demás. Esa tarde de marzo García descubrió que nadie ni nada, es perfecto...
rojamhel
DEDICADO especialmente a mi amigo Fernando Mut,y su tema: "el señor García", dondequiera que la vida te haya arrastrado